Alguien busca «taller chapa Sabadell» a las nueve de la noche porque le han rozado el coche. Entra en tu web. Tiene tres preguntas en la cabeza: si arreglas eso, cuánto tardas y cómo te llamo. Si en veinte segundos no las responde, se va a la siguiente pestaña que tiene abierta.
Todo lo que sigue está pensado para esos veinte segundos.
Lo que no puede faltar
1. El teléfono visible sin bajar
Arriba del todo, y que se pueda pulsar desde el móvil. Suena obvio. Lo revisamos en 40 webs de negocio local el mes pasado y en 14 había que bajar o entrar en «Contacto» para encontrarlo.
2. Qué hace el negocio, en la primera frase
«Bienvenidos a nuestra web» no dice nada. «Taller de chapa y pintura en Sabadell, presupuesto en el día» dice cuatro cosas: qué haces, dónde, y que no vas a marear al cliente.
3. La zona donde trabajas
El pueblo, el barrio, los kilómetros que cubres. Es lo primero que descarta un cliente y es lo que Google usa para enseñarte a quien está cerca.
4. Precios, o al menos un rango
Es la parte incómoda. Muchos negocios no quieren poner precios por miedo a la competencia. El efecto real es otro: quien no ve ninguna referencia asume que es caro y no llama.
Un «desde» honesto filtra a quien no puede pagarte y tranquiliza a quien sí.
5. Fotos tuyas
Del local, del equipo, de trabajos terminados. Hechas con el móvil si hace falta. Una foto real y mediocre convence más que una de banco de imágenes: el visitante distingue perfectamente las dos cosas.
6. Reseñas, pegadas donde se decide
No en una página aparte que nadie abre. Dos o tres opiniones reales junto al botón de contacto, con nombre. Si tienes ficha de Google con 60 reseñas y una media de 4,8, esa cifra tiene que estar visible.
7. Un horario que esté actualizado
Y si cierras en agosto, ponlo. La confianza se rompe en detalles así.
8. Formulario corto
Nombre, teléfono o correo, y una línea de texto. Nada más. Cada campo extra que añades tira abajo el número de envíos; el desplegable de «cómo nos has conocido» te cuesta clientes.
9. WhatsApp
En negocio local convierte más que el formulario, y por bastante. La gente prefiere escribir por WhatsApp a rellenar un formulario y esperar. Un botón, y que abra la conversación con un mensaje ya escrito.
Lo que puedes quitar sin echar de menos
- El carrusel de la portada. Cambia de imagen antes de que nadie lo lea.
- La página de «Misión, visión y valores». Nadie contrata un fontanero por sus valores.
- El chat automático que salta a los tres segundos. Molesta más de lo que ayuda.
- El blog que no vas a escribir. Un blog con dos entradas de hace año y medio da peor imagen que no tener.
- Las animaciones de entrada en cada bloque. Retrasan la lectura y en móviles antiguos se ven a tirones.
Lo que se decide en dos segundos
Antes que el diseño está la velocidad. Si la web tarda más de tres segundos en cargar en un móvil con datos, la mitad de la gente se ha ido antes de ver nada. Las dos causas habituales son siempre las mismas: fotos subidas tal cual salen de la cámara, y una plantilla llena de funciones que ese negocio no usa.
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La prueba del móvil ajeno
Coge el móvil de alguien que no conozca tu negocio. Dale tu web y una tarea: «averigua si hacen X y cuánto cuesta». No le ayudes. Mira dónde duda.
En diez minutos vas a aprender más sobre tu web que leyendo cualquier guía, esta incluida.